Verdades y mentiras de la web 2.0


Aunque les parezca un título algo pedante y presuntuoso, me adelanto a decirles que voy a hablar más de mi humilde experiencia en el uso de las redes sociales como herramienta integral y de lo que percibo de mi constante estudio de la Web, que de una serie de principios inmutables. Para eso están los gurús. Un servidor es un simple guerrillero.

A lo que vamos. Después de tres o cuatro años evangelizando sobre si hay que estar en las redes sociales, de que son una herramienta imprescindible para el marketing, las ventas, la reputación y el futuro de las empresas y particulares, las aguas se van aposentando y la cabra empieza a tirar al monte de modo que algunos ya estamos hablando de “burbuja 2.0”, lo cual no es esencialmente malo ni bueno, quizás sea que simplemente estamos en tránsito hacia algo 3.0

La mayoría de las redes sociales no valen para vender. Esta es la primera verdad que quiero intentar demostrarles desenmascarando la mentira que nos han vendido hace muchos años sobre lo contrario.

Se que esto me va a ser complicado de defender cuando todos están hoy en la cresta de la ola, pero el sentido común y la experiencia me dicen lo contrario. Están empezando a cerrar tiendas de grandes multinacionales (principalmente del sector confección) norteamericanas ante el fracaso de las ventas a partir de esos portales. Las redes sociales sirven para tener presencia, estar hay que estar, generan mucho tráfico, pero no hacia nuestras ventas. Son como las páginas amarillas, que algún dia algún cliente nos conocerá por ellas, pero no pueden constituir nuestro principal escaparate de ventas.

Naturalmente a este axioma se le pueden dar excepciones. Por ejemplo, Facebook siempre gana con nuestro empeño por estar allí, y no digamos Google, dado que nuestros esfuerzos por posicionarnos y generar tráfico, redundarán en crecimiento hacia esta compañía. Son como la banca. Siempre ganan, y no solamente en caso de empate como pretenden hacernos ver algunos juegos de salón.

Otra excepción es mi red social preferida, la más conocida por el público y la menos usada como tal que es el canal de video Youtube. Cuando las empresas y los particulares la acaben por descubrir, como ya lo hacen en los USA, será la herramienta imprescindible en cualquier empresa.

Ya no merece la pena gastar tiempo y dinero en manuales de instrucciones, catálogos de fotografías, folletos o displays. Un buen video explicativo sobre nuestros productos, su uso, su montaje, sus bondades, etc, nos va a ayudar mucho más a vender que cualquier otra cosa. Les apuesto a que en unos años (no muchos), veremos en Youtube las contraindicaciones de los medicamentos antes de mirar ese papelito que hay en las cajas y que siempre acaba perdiéndose.

Segunda verdad: la vida en la red social es tan efímera como tres horas en Facebook y menos de una en Twitter. El engadgement (palabro que indica la vida media de un comentario en una red social de manera que se considera que empieza a morir cuando no crece una media de un 10% en una hora en cuanto al número de “me gusta”, comentarios, retweets, etc.) nos pone en la realidad de las redes y es que cualquier comentario de empresas durará esa vida media, y aunque lo que colguemos quedará allí probablemente para siempre, la repercusión a corto plazo será tan breve como un anuncio en TV, que justo después de haberlo visto, lo habremos olvidado.
Es muy dura la tarea de estar y mantener viva algo así como una red social, puesto que tan pronto como la abandonamos un poco, decrece y deviene obsoleta, dando tan mala imagen a la empresa o marca que representamos, que nos perjudica más que otra cosa.

Tercera: es peor no reconvertirse. Habrán leído que la Enciclopedia Britanica acaba de anunciar que no volverá a imprimirse en papel. ¿Eso significa que cierra la empresa que la sustenta? No. Simplemente que no es rentable editar treinta y dos volúmenes de ocho quilos y medio de peso, frente a medio millón de suscriptores que pagan setenta dólares cada uno por acceder a una de las páginas de consulta más visitadas por la red (Britannica.com).
Por cierto, un recadito a los profesores (universitarios y de la enseñanza media) que desacreditan la Wikipedia como página de consulta a sus alumnos. En 2005 la revista Nature hizo un estudio que demostró que la Wikipedia era más fiable que la enciclopedia Británica (edición en papel, naturalmente). Búsquenlo que lo tienen en la red. Señores de la “Academia”, o nos reconvertimos o la generación de los Millenials (aquellos nacidos en los 80’s y 90’s y cuya vida se desarrollará en su mayor parte en el tercer milenio), les echarán de sus poltronas a gorrazos.

Autor: PEPE ORTS

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