Diario de una Ingeniera

Pongámonos en situación

Londres, noviembre de 1842. Sarah se levanta y lleva a sus cinco hijos a casa de su vecina. Tras dejarlos se encamina a la fábrica textil donde trabaja más de 12 horas al día junto con sus compañeras. Las condiciones son duras, jornadas que empiezan de madrugada y terminan de noche con un descanso de media hora para mal comer. Sin embargo, pese a que las condiciones son muy duras, en 1769 un tal James Watt había patentado una máquina capaz de revolucionar la historia dando origen a lo que hoy conocemos como Primera Revolución de Industrial.

Nueva York, septiembre de 1882. Cuarenta años después, Mike se dirige a su trabajo en la central eléctrica de Pearl Street. Está emocionado ya que es el primer día en el que una “fábrica” va a producir electricidad a nivel industrial y esta deseando contárselo a sus tres hijos cuando…

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