El norte de las cosas

No es nada nuevo y nos lo han contado numerosos estudios científicos: las historias llegan más lejos que los simples datos. Cuando ofrecemos estadísticas sueltas, solo se estimula la parte de nuestro cerebro encargada de procesar el lenguaje; cuando percibimos un relato, muchas más áreas de nuestro cerebro se ven implicadas, consiguiendo transmitir al cuerpo sensaciones diversas y reales.

De hecho, parece ser que el cerebro no hace gran diferencia entre leer una experiencia y vivirla en realidad, ya que se activan las mismas regiones en ambos procesos. Además, la percepción de experiencias a través del relato ofrece algo inédito: introducirnos en los pensamientos y sentimientos de otros como si fueran los nuestros propios. Parece ciencia-ficción, pero es el cuerpo humano.

La importancia del relato - El norte de las cosas

Sabiendo esto, resulta un tanto misterioso que aún nos empeñemos en captar la atención de nuestro público a través de eslóganes vacíos o enumerando las bondades de…

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